domingo, 3 de octubre de 2010

Televisión suiza sobre despilfarros españoles

Para esto quieren los políticos controlar las cajas de ahorro. Para financiar sus proyectos faraónicos. Proyectos que supuestamente van a tener un efecto taumatúrgico sobre el desarrollo económico. Si luego es un fracaso, ya se le endosará la deuda al contribuyente de alguna manera, que para eso está:

El aeropuerto fantasma from Markus Böhnisch on Vimeo.

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Huelgas


Mucha gente sigue creyendo que se pueden imponer precios ajenos al mercado impunemente. Que si se hace la suficiente presión y se fuerza al gobierno, por ejemplo a decretar una subida de los salarios de un 15%, todo el mundo pasará a ganar un 15% más, y tan contentos. Quienes organizan y secundan huelgas como la de ayer creen que el modo de mejorar las condiciones laborales es la lucha, la coacción, hacer la suficiente presión para que la otra parte ceda. Una transacción se realiza libremente cuando las dos partes creen que salen ganando con el intercambio. Pretender forzar a la otra parte a unas condiciones que no le interesan es una estrategia condenada al fracaso. Si yo pretendo que mi empresa me pague un 15% más y ésta no cree que mi aportación a la empresa justifique ese salario, prescindirá de mis servicios y contratará a otro. Si el gobierno impide pagar un salario inferior, pero hay gente dispuesta a aceptarlo, la transacción podría hacerse en el mercado negro o la empresa podría instalarse en un lugar donde encontrase mano de obra más productiva. Pretender que el gobierno imponga unas condiciones laborales al margen de los intereses de las partes contratantes es tan absurdo como forzar al gobierno a fijar un precio máximo para el pan o como si los empresarios quisieran imponer salarios máximos.


Los salarios y las condiciones laborales mejoran debido a la competencia entre las empresas para hacerse con los servicios de los trabajadores más productivos. Por eso son mayores en Dinamarca que en Argentina, país con gran actividad sindical desde los tiempos de Perón. La inversión en capital de las empresas hace más productivos a los trabajadores. El requisito previo para que haya capital es que se ahorre. Un trabajador que lleve una máquina cosechadora puede producir mucho más que el que tenga que hacer la cosecha manualmente. Porque produce más la empresa podrá pagarle más o darle más días de vacaciones o reducirle la jornada. Esto sucede siempre que haya empresas compitiendo entre ellas. Si hubiese un único empleador como en Cuba, la empresa podría imponer salarios bajos.


Para lograr mejores condiciones laborales los sindicatos deberían procurar que hubiese cuantas más empresas mejor y que éstas dispusiesen de capital abundante para mejorar la productividad de los empleados. Justo lo contrario de lo que fomentan en España CC.OO y UG.T. No es de extrañar que tengamos en paro por las nubes y la productividad por los suelos.

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lunes, 27 de septiembre de 2010

15 propuestas del P-Lib

Bajo el lema Por la soberanía personal, el pasado 25 de septiembre El Partido de la Libertad Individual celebró su primer congreso. A través del twitter de Pedro Pinto, miembro de la ejecutiva del partido, llego a este documento donde hacen 15 propuestas políticas concretas.

Son propuestas en pos de una mayor libertad individual y de una economía y una sociedad menos intervenidas. Ojalá algún día pudiesen hacerse realidad al menos unas cuantas. Aunque es muy difícil mientras prevalezcan entre las opciones políticas y mediáticas mayoritarias el socialismo sindical y desacomplejado de unos, el socialismo nacionalista de otros, el socialismo de derechas de los demás, o el socialismo pintado de rosa de los otros.

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domingo, 11 de julio de 2010

La Cataluña que te quieren ocultar





























En algunas fotos del post anterior no se aprecia bien la densidad de banderas por la falta de ángulo y por el tamaño de la foto. He tratado de mejorar la perspectiva aquí y aprovecho para colgar fotos de otras fachadas. Castelldefels 11 de julio de 2010.

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La Cataluña que no quieren que veas







Imágenes tomadas en Castelldefels (Cataluña) el 10 de julio de 2010.

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martes, 15 de junio de 2010

L´ Acció Humana, tractat d´economia.

Human Action, el monumental tratado de economía de Ludwig von Mises, se publicó en inglés en 1949. Era una refundación del libro Nationaloekonomie escrito años antes en alemán. Hasta ahora había sido traducido a 13 idiomas. La traducción al español a cargo de Joaquín Reig Albiol es de gran calidad y data de 1960. Desde hace pocos días La Acción Humana está disponible en un idioma más: el catalán.

Ayer se presentó en Barcelona la decimocuarta traducción. Participaron en la presentación el director de la editorial Grup 62; el presidente de Fomento del Trabajo, Juan Rosell; el presidente del Instituto Mises de Barcelona, Juan Torras; el director general de La Caixa, Juan Mª Nin y el catedrático Jesús Huerta de Soto, gran especialista en la obra de Mises.


Huerta de Soto recordó el paso de Mises por Barcelona en 1940 de camino a su exilio americano. Habló con pasión sobre las virtudes del tratado miseano y su vigencia. Captó la atención del publicó como sólo los grandes comunicadores saben hacerlo y fue largamente aplaudido por el auditorio que llenaba la sala de Fomento del Trabajo.
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Entre los libros disponibles en catalán no podía faltar La Acción Humana, libro magistral de lectura indispensable para todo aquel que quiera hacerse llamar economista. El género humano decidirá si quiere hacer uso adecuado del inapreciable tesoro de conocimientos que supone, o por el contrario, prefiere no utilizarlo.




viernes, 11 de junio de 2010

Marc Vidal se equivoca

En un país donde el servilismo y la ignorancia abundan tanto entre analistas y tertulianos es muy de agradecer que haya gente valiente y que hable claro sobre la realidad económica como Marc Vidal. Sin embargo los buenos analistas a veces cometen errores importantes que no se deben dejar pasar por alto. En un artículo del mes pasado escribía:

Que no nos engañen ni un maldito minuto más. Todo este ahorro en el presupuesto a costa de funcionarios, pensionistas y retirada de ayudas a bebés y dependientes, todo ese aumento de impuestos con el que nos van a crujir estos “señores de lista cerrada”, todo, todo eso es para pagar la deuda y evitar que, en los vencimientos, España entre en “default” al no poder colocarla. No es para crecer ni para levantarle la empresa a nadie. ¡Qué leches!


Todo recorte conlleva menos gasto y al reducir el gasto se elimina el objeto de consumo y sin consumo se vende menos y si se vende menos se despide gente y si se despide gente aumenta el paro y si aumenta el paro no se crece y si no se crece aumenta el estancamiento y si aumenta el estancamiento se cierran empresas y si se cierran empresas se recauda menos y si se recauda menos se exigen mayores impuestos para pagar los servicios.


No señor. La riqueza no es consecuencia del consumo. Al revés, podremos consumir si previamente hemos acumulado riqueza. La riqueza es consecuencia de la producción y del libre intercambio, y la producción eficiente a gran escala requiere ahorro, y todo ahorro pasa por renunciar a cierto consumo presente. No es posible consumir permanentemente más de lo que se produce. A base de endeudarse sí es posible hacerlo durante un periodo limitado. Los españoles hemos consumido durante años por encima de nuestras posibilidades y eso no nos ha enriquecido. Al contrario, llegado el momento de pagar la factura, es evidente que no somos tan ricos como creímos. Ajustarse a la realidad es inevitable.


Está muy extendida la idea de que el gasto público es siempre positivo porque, dicen, crea empleo y riqueza. Es una idea que se repite diariamente en tertulias, y parlamentos sin que, la mayoría de las veces, nadie la discuta. Ya sea para colocar carteles informativos del Plan E, para construir recintos feriales que al poco tiempo acaban abandonados, para subvencionar energías poco eficientes. Nos dicen que ese gasto (lo suelen llamar engañosamente inversión) crea empleo y por tanto es positivo. Y que de suprimirlo se destruiría empleo y nos empobreceríamos. Es un grave error. Colocar carteles para el Plan E implica desviar recursos hacia fines poco productivos. Los recursos son escasos y se le pueden dar infinidad de usos alternativos. Unos con mucha utilidad para el bienestar humano y otros sin ninguna. ¿Quién puede decidir cuál es el uso más útil que se les da? Obviamente no un Pepe Blanco ni una Elena Salgado cuya prioridad es la rentabilidad política a corto plazo. Tampoco un Rajoy, ni un Einstein ni una madre Teresa. Nadie es capaz por sí solo de dar una respuesta óptima al problema enormemente complicado de decidir qué producir, en qué proporción, a qué coste y con qué combinación de recursos. Los intentos de planificar la producción centralmente fueron un rotundo fracaso.


Hay que tener muy claro que nuestros recursos son limitados y que según cómo los utilicemos seremos más ricos o no. Por tanto, un mayor gasto público implica un menor gasto y una menor inversión privada. Los gobiernos no sacan los recursos de una chistera sino del bolsillo del contribuyente, incluso cuando se endeudan lo están haciendo a cargo de los ingresos futuros del contribuyente. El mejor modo de satisfacer los deseos diferentes y cambiantes de millones de personas que demandan y ofrecen cosas, es facilitar que ellos mismos lleguen a acuerdos voluntarios. Incautándoles el dinero y dándoselo a un gestor para que lo gaste, sólo entorpeceremos el proceso de cooperación social. Jamás este gestor podrá tener el conocimiento disperso en millones de agentes sobre sus gustos y preferencias.


En conclusión: el gasto público debe reducirse, primero porque no nos podemos permitir gastar permanentemente más de lo que ingresamos; pero también porque implica menor gasto privado y por tanto una asignación de los recursos menos eficiente; y también porque implica menos ahorro, y por tanto menos capacidad para las empresas para acometer las inversiones que las hagan más productivas, es decir, para crear más riqueza en el futuro.


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miércoles, 2 de junio de 2010

El despido ha de abaratarse

La coyuntura cambia. Los modelos productivos se agotan y mueren. Lo que era tremendamente rentable hace tres años es inviable hoy. Los agentes económicos deben poder adaptarse y anticiparse a esos cambios con agilidad. Por eso es vital que los mercados sean flexibles. Los países sometidos a fuertes rigideces están condenados al fracaso en un escenario mundial altamente competitivo y globalizado. El mercado laboral español no funciona ni podrá funcionar mientras no se flexibilice drásticamente. Nuestros cuatro millones largos de parados saben dolorosamente de eso.

Hasta ahora ningún gobierno se ha atrevido, por ejemplo, a abaratar el despido. Los líderes sindicales venían diciendo que no aceptarían ninguna reforma que pasase por ahí. Políticos de la oposición hacen declaraciones altamente demagógicas e irresponsables en el mismo sentido. Sin embargo es imposible prolongar la vida de un marco legal tan rígido, tan asfixiante, que ha acabado frenando la contratación de trabajadores por el sector privado.

Pretender retrasar lo inevitable sólo contribuye a prolongar la agonía, a aumentar el periodo de parálisis e incertidumbre. España no puede permitirse seguir pagando la altísima factura del paro; los demandantes de empleo no merecen que la administración ni los sindicatos se sigan interponiendo entre ellos y los que ofrecen empleo. Los consumidores se beneficiarían de una producción mucho mayor y más variada, de bienes y servicios más baratos si esos millones de parados se integrasen en el sistema productivo. El despido debe abaratarse.

Una indemnización de despido tan alta que los empresarios no están dispuestos asumir, en nada protege al demandante de empleo. De igual forma que imponer un salario artificialmente alto no protegería al trabajador si no se encuentran empresarios dispuestos a pagarlos, ni tampoco un salario máximo artificialmente bajo protegería al empresario si los trabajadores se negasen a trabajar a cambio de él. Lo mismo para cualquier precio que se pretenda fijar coactivamente en un mercado competitivo. Es una ilusión creer que la administración puede coordinar a los agentes de manera eficiente mediante la imposición de condiciones entre ellos. Al final las únicas condiciones que valen son las que las dos partes acuerdan libremente. El desempleo sería bajo si bastase el acuerdo de un empresario y un trabajador para firmar un contrato. Si se tienen que atender también las condiciones impuestas por el Gobierno, los acuerdos serán menores; si además de las tres partes anteriores se requiere el visto bueno de los sindicatos serán aún menos, si se suman las de la patronal, la UE o las administraciones autonómicas, menos aún.

En un mercado flexible las empresas no tendrían miedo a contratar porque sabrían que podrían ajustar sus plantillas en el momento necesario. Sería posible proteger al trabajador como se hace en Dinamarca mientras se le ayuda a prepararse para otro empleo. Proteger al trabajador es compatible con la flexibilidad necesaria para competir en un mundo globalizado. No lo es empeñarse, contra viento y marea, en proteger puestos de trabajo concretos que, como consecuencia de cambios, dejan de ser rentables para las empresas, o dicho de otro modo, dejan de ser necesarios para los consumidores o dejan de contribuir a la creación de riqueza.

Las rigideces legales impiden la creación de empleo, descoordinan a los agentes, vacían las arcas del Estado y los bolsillos del contribuyente y empobrecen al conjunto de la sociedad, pues no se debe olvidar que toda prosperidad es fruto de la producción, no de la restricción. Derribemos restricciones a la producción.



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domingo, 7 de marzo de 2010

Más bareas, menos gallardones.

José Barea fue entrevistado recientemente en Telemadrid. El que fue Director de la Oficina Presupuestaria de la Presidencia del Gobierno durante la primera legislatura de José María Aznar analizó el estado de las pensiones públicas y de la economía española en general. En un país con una clase dirigente tan llena de desorientados, de obtusos , de iluminados, de irresponsables y de pusilánimes, que tanto han dañado nuestro bolsillo con sus equivocaciones, es de agradecer que queden voces lúcidas y sensatas como la de Barea, a quien debemos reconocer además la labor que hizo al frente de la Oficina Presupuestaria, gracias a la cual fue posible contener el gasto público y consecuentemente España pudo cumplir los criterios de Maastricht y entrar en la unión monetaria, algo que parecía imposible pocos años antes.

Estamos en manos de derrochones compulsivos como ZP, Camps o Gallardón, cuando lo que necesitamos es recortar el gasto drásticamente para poder pagar nuestras deudas, ahorrar y dejar algo para que pueda gastar el contribuyente.





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jueves, 4 de febrero de 2010

El dato es malo pero...

Este martes se supo que en enero se registraron 125.000 parados más. Dato no por previsible menos nefasto. Más teniendo en cuenta que los desempleados se han duplicado desde agosto de 2007 y que en mayo de 2009, había casi dos millones de afiliados más a la Seguridad Social. La economía se deteriora a un ritmo vertiginoso y las cuentas del Estado son cada vez más insostenibles: casi 8 millones de pensionistas, 4 millones de parados y 3 millones de empleados públicos para 14,5 millones de trabajadores en el sector privado.

Sin embargo Antena 3 y más medios complacientes con el gobierno edulcoran la realidad así: “El dato es más malo pero es mejor que el de enero del año pasado”. Qué consuelo, oiga. Hay 125.000 parados más que hace un mes, y 700.000 más que hace un año, pero como el ritmo de destrucción es menor que hace un año, parece que la cosa no está tan mal.

Puestos a buscar un consuelo para el gentío por peregrino que sea les propongo a estos periodistas algunas frases alternativas para el mes que viene:

El dato es malo pero todavía conservan su empleo millones de trabajadores.

El dato es malo pero el liderazgo de progreso sigue siendo una esperanza para millones de personas.

El dato es malo pero peor están en Haití.

El dato es malo pero España podría ganar el Mundial este verano.

El dato es malo pero siempre nos quedará el taconazo de Guti.

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sábado, 16 de enero de 2010

Población mundial y recursos

A propósito de la colosal tragedia vivida en Haití, hay quien ha dicho que "el mundo menstrúa porque somos demasiados" y que "ni hay sitio para todos, ni hay riqueza para todos"

Más allá de consideraciones éticas y estéticas, el error de quienes afirman eso es que no comprenden que el recurso más valioso es la creatividad empresarial. Y que para manejar el inmenso volumen de información dispersa en la sociedad y que es necesaria para maximizar la producción y sacar el máximo rendimiento de los recursos materiales existentes, se requieren millones y millones de personas especializadas en lo que mejor saben hacer. Y para que estas personas se coordinen y aporten lo máximo a lo sociedad, lo mejor es dejarles interactuar libremente, sin mandatos coactivos de planificadores centrales. Nunca la Tierra había sido habitada por tanta gente y nunca antes habíamos dispuesto de tanta comida. La invención de un nuevo carburador que necesite la mitad de combustible para rendir lo mismo, es una creación empresarial que equivale a doblar las reservas mundiales de ese combustible. Unas reservas de gas situadas a enorme profundidad no son un recurso utilizable hasta que la creatividad empresarial se las ingenia para extraerlo a través de innovaciones tecnológicas.

Huerta de Soto explica muy bien esta idea en los doce primeros minutos de este vídeo.

Aprovecho para animar a los lectores a que ayuden a las vícitmas del devastador terremoto que ha arrasado Puerto Príncipe. Miles de inocentes sepultados, huérfanos, deshidratados, hambrientos y sin hogar necesitan su ayuda.

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lunes, 16 de noviembre de 2009

Dudas sobre el plan E

Después de tanto argumento teórico y tanta constatación empírica contra los planes de gasto y endeudamiento masivo ¿por qué se empeñan los políticos en aplicarlos en casi todas partes? ¿Por qué les gusta tanto administrar ellos el dinero incautado a otras personas? ¿Son tontos?
Yo más bien me inclino por pensar que son demasiado listos

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Los derechos de los panaderos

S: Gracias a la actividad gremial se han conseguido grandes avances en Ruritania en cuanto al reconocimiento y protección de los derechos de los panaderos. Por fin se han superado los tiempos en que imperaban las reglas del capitalismo desmadrado.

C: Bueno, antes podía uno comprar una barra de pan por sólo 65 céntimos.

S: Eso era un precio abusivo que atentaba contra los derechos de los panaderos. Consideramos que 1,35€ por barra es un precio justo. No permitiremos la explotación de los panaderos por parte de consumidores sin escrúpulos.

C: Oiga, pero es que a lo mejor con un precio menor, habría más gente dispuesta a comprar pan y las ventas serían mayores.

S: Vamos a ver. Estamos hablando de una conquista social que ha costado mucho conseguir y no estamos dispuestos a dar un paso atrás. Además el precio que hemos fijado junto con las inspecciones del gremio garantizan la calidad del producto.

C: Antes, si uno no estaba conforme con la calidad del producto podía recurrir a la competencia.

S: El contrato obligatorio de suministro (sólo para aquellos que quieran consumir pan) con un panadero de su barrio con una indemnización equivalente a 45 barras de pan en caso de rescisión es una gran conquista que nos acerca a los países de nuestro entorno. Abolirla supondría un retroceso de siete años en los derechos de los panaderos. No toleraremos que una actividad fundamental para la vida de los ciudadanos quede en manos de las fuerzas impersonales del mercado.

C: Oiga, pero hay gente que considera muy rígidas esas condiciones y compra el pan más barato a traficantes ilegales. Además éstos han proliferado espectacularmente desde que se exige una licencia del gremio para poder abrir una panadería.

S: Somos conscientes de ese problema y no escatimaremos medios para acabar mediante inspecciones y multas con el tráfico ilegal de pan. Haremos cumplir la ley y acabaremos con esos delincuentes que ponen en riesgo la salud del pueblo especulando con un producto básico para la alimentación.


Tan absurda es la argumentación de este tío imaginario del gremio de panaderos como la de los representantes de los sindicatos mayoritarios españoles. ¿Qué derechos de los trabajadores se están ustedes creyendo que defienden cuando hay más de cuatro millones de parados que no pueden acceder al empleo porque las condiciones que han fijado ustedes para la contratación son tan rígidas que los contratantes no están dispuestos a asumirlas? ¿Por qué van a querer los empresarios contratar trabajadores cuando los necesitan si cuando no los necesiten les costará un riñón prescindir de sus servicios? ¿De verdad se creen ustedes que pueden imponer condiciones y salarios al margen de la oferta y la demanda de trabajo sin consecuencias negativas para el empleo? ¿Si dicen que es la actividad sindical lo que hace subir los salarios y no la competencia entre las empresas por conseguir y retener a los trabajadores más producitivos, cómo es posible que los sueldos en Argentina o en Venezuela sean muchísimo más bajos que los que cobran los daneses?

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viernes, 16 de octubre de 2009

Evo de luto

Evo Morales, calificó recientemente el aniversario del Descubrimiento de América como un 'Día de luto', porque a partir de 1492 comenzó una "invasión que trajo hambre, enfermedades y miseria" a la región. "Nuestros antepasados estaban preparados para enfrentar cualquier situación de emergencia, especialmente de carácter alimenticio".

Por lo visto antes de 1492, los americanos no conocían el hambre ni la miseria. Además por lo que cuentan los indigenistas, cualquiera diría que vivían en una arcadia feliz de paz y osos amorosos. Ese momento feliz y glorioso del pasado que perdieron trágicamente y al que hay que regresar para volver a ser poderosos y felices. Fíjense que Morales decía también hace pocos días que sus abuelos se enfrentaron con éxito al imperio romano y al imperio inglés. O se refiere a sus abuelos europeos o es aún más ignorante de lo que aparenta.

La realidad, tal como explica Carlos Rangel en el libro Del Buen Salvaje al Buen Revolucionario es que "entre los animales que no existían en América antes de la llegada de los españoles se cuentan los caballos, asnos, vacunos, cerdos, cabras, conejos, aves de corral. Entre las plantas no son autóctonas ni el trigo, ni el centeno, ni la vid, ni el olivo, ni la caña de azúcar, ni los cítricos (naranjas, limones, etc.) ni el banano ni el cafeto, etc. En general, de 247 especies vegetales alimenticias o de utilidad industrial cultivadas sistemáticamente en América, 199 son originarias de Eurasia o África, una de Australia, y apenas 45 con certeza americanas. "

Así que por pura lógica, "como observó Engels, las sociedades precolombinas de América desprovistas de casi todos los cereales, de todos los animales domésticos salvo la llama (y ésta en una reducida zona andina), del hierro y de la rueda, forzosamente tuvieron que ser muy pobres en población y en vitalidad. "

Pero además de pobreza, en la arcadia que añoran los indigenistas había, salvo para la aristocracia dominante, una brutal ausencia de libertad. Había que obedecer ciegamente a los superiores bajo la amenaza de terribles castigos. En su prólogo a un libro de Louis Baudin sobre el impero inca, Ludwig von Mises lo describe así: "De estas páginas emergen los contornos sombríos de la vida bajo un régimen colectivista: el espectro del ser humano privado de la cualidad esencialmete humana de elegir y actuar. Los súbditos de los incas (los gobernantes de la tribu) eran seres humanos sólo en el sentido zoológico. De hecho, eran mantenidos como ganado en el corral. Al igual que el ganado no tenían preocupación material alguna, porque su mejoramiento personal no dependía de su propia conducta. "

Además de Engels y Mises; Peter Bauer, uno de los grandes teóricos del desarrollo económico tenía claro que antes de la llegada de Colón "en medio de tierras abundantes y vastos recursos naturales, los aborígenes americanos seguían siendo miserablemente pobres, sin animales domésticos y sin siquiera la rueda, cuando gran parte de Europa con mucho menos tierra ya era rica y había desarrollado una cultura muy densa. De igual forma, antes de la llegada de Cortés los aztecas eran muy pobres y practicaban sacrificios humanos a gran escala, lo cual no era bueno para la calidad de vida, especialmente para la de las víctimas."

Así, Evo, que el hambre y la miseria no eran algo desconocido que trajeron de fuera los invasores. Ni tampoco la esclavitud ni la guerra. Lo que vino después de 1492 no tienes porque celebrarlo, pero deja de decir falsedades sobre lo que había antes.

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jueves, 24 de septiembre de 2009

El autoabastecimiento como fin

En la tertulia del programa Cierre de Mercados de Intereconomía he escuchado hoy a un contertulio justificando la política de subvenciones a las energías renovables porque cada año transferimos al exterior unos 45.000 millones de euros por las importaciones energéticas. Decía que apostar por el autoabastecimiento es positivo. El contertulio se llama Juan Carlos y da clases en el IESE.

Entendería que los políticos que han implementado esas políticas y las empresas que se han beneficiado de ellas usasen tales argumentos. Pero que lo haga un contertulio independiente es desolador.

Oiga, don Juan Carlos. ¿Qué le parecería si para no transferir recursos al exterior, cada uno de nosotros optamos por el autoabastecimiento y tejemos la ropa que vestimos, pescamos el pescado que comemos , y criamos los cerdos que comemos? Lo que usted llama transferir recursos al exterior es intercambiarlos por cosas que consideramos más valiosas. Nuestras exportaciones son el precio que pagamos para poder importar, para poder consumir cosas que hacen otros. Porque si las hacen mejor y más económicamente que nosotros ¿no es mejor comprárselas baratas que utilizar nuestros recursos produciéndolas ineficientemente? Apostar por el autoabastecimiento no es positivo. Lo positivo es maximizar la propia producción y esto se consigue dedicando nuestro tiempo y nuestros recursos a lo que mejor sepamos hacer. Así produciremos más y tendremos más excedente que podremos intercambiar por lo que otros produzcan mejor. Las naciones y las personas se enriquecen dedicándose a lo que mejor saben hacer e intercambiando su excedente con otros. No es malo gastar 45.000 millones de euros en energía si nos sale más barato que producirla nosotros. Es absurdo producir energía solar,11 veces más cara que las otras energías, en lugar de comprar fuera otra energía más económica y dedicar nuestros recursos a algo provechoso.

No me había sorprendido tanto una opinión en una tertulia desde que escuché hace unas semanas a Javier Sardà decir en Catalunya Radio que gastarse muchos millones en hacer los letreros del plan E es positivo porque al fin y al cabo alguien hace esos letreros y por tanto se crea empleo.

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