sábado, 28 de marzo de 2009

Los fundamentos de la prosperidad III: el libre intercambio

El libre intercambio

El libre intercambio es otro de los fundamentos de la prosperidad. Las personas que actúan libremente intercambian bienes y servicios sólo si consideran que salen ganando con el cambio. No tiene que perder una parte para que gane la otra. Se suele utilizar este ejemplo: Si Ricardo tiene un balón de fútbol pero le gusta más el baloncesto y Raúl tiene una pelota de baloncesto, pero le gusta más el fútbol; si deciden intercambiarlas se habrá creado riqueza. Las dos partes salen ganando con el cambio porque consiguen algo que valoran más que lo tenían previamente, luego son más ricas. El libre comercio crea riqueza y restringirlo supone empobrecer a las personas.

Se argumenta a veces que hay países que deben proteger a sus empresas de la competencia exterior. Los aranceles ciertamente pueden beneficiar a algunas empresas del país que los aplica, pero lo hace a costa de perjudicar al resto de la sociedad, a la que se priva de productos que podrían interesarle más que los locales por ser más baratos o de mayor calidad. Además los aranceles distorsionan la estructura productiva de un país porque hace que en lugar de especializarse en lo que mejor sabe hacer, ese país produzca cosas que le interesaría más comprar a alguien más competitivo en ese producto. Pero incluso si hubiese un país que no es capaz de producir nada de forma más competitiva que los demás, saldría ganando si se integrase en el libro comercio. En su formidable libro En Defensa del Capitalismo Global, Johan Norberg lo explica con un ejemplo similar a éste: si Ana es un as de la cirugía y además se le da bien cocinar y limpiar y Manuel sabe cocinar y limpiar pero peor que Ana, ambos podrían beneficiarse si Ana dedica el mayor tiempo posible a la cirugía, y le paga a Manuel por limpiar y cocinar en su casa. Aunque Ana fuese el doble de buena que Manuel limpiando, si es cien veces mejor como cirujano, le conviene concentrarse en lo que mejor sabe hacer para lograr el mayor rendimiento. Todos aquellos que rechazan el libre comercio porque se desarrolla bajo "condiciones desiguales " harían un llamamiento a Manuel para que se aislara y no incurriera en trato alguno con Ana.

¿Por qué, entonces hay riqueza en algunos sitios y en otros no? Porque mientras en algunos países se han esforzado al máximo en ahorrar para luego invertir y producir de forma competitiva para luego intercambiar esa producción por otras cosas, en otras naciones han prevalecido políticas restrictivas del ahorro, la producción y el libre comercio.

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1 comentario:

Pedro Pinto dijo...

Excelente lección explicada de forma sencilla, me va a servir para hacer una pequeña redacción para mis clases de alemán :)

Vamos a evangelizar un poco, jeje.