Después de poco más de cinco años de gobierno zapateril, ya no hay ningún motivo para hacer películas denuncia, ni para manifestarse contra el gobierno. La destrucción de empleo ha sido vertiginosa en el último año, pero los genios incomprendidos de la Cultura están debidamente subvencionados. Sus películas son denostadas por un público zafio e ignorante, incapaz de valorar el verdadero Arte, pero reciben las justas ayudas del Ministerio, sin cuyo concurso la Cultura se marchitaría fatalmente. Hay 1,2 millones de parados que tienen que sobrevivir sin prestación ninguna, pero eso no es motivo de queja cuando se ha logrado colocar a Ángeles González-Sinde ( procedente de la Academia de Cine ) al frente del ministerio que reparte las subvenciones. Es cierto que se ha llegado a la cifra de cuatro millones de parados, pero no hay motivo para pedir un cambio de gobierno mientras gente como Ángeles siga acomodada en las poltronas del Estado.
Tan sensibles al auténtico Arte son los gobernantes actuales que han dedicado una calle de Sevilla a Pilar Bardem, equiparándola con toda justicia a otros genios del arte sevillano y universal como Murillo, Velázquez, o Bécquer.
Entonces ¿qué motivo podría haber para cambiar?
