sábado, 6 de diciembre de 2008

Ayudas al automóvil: intervencionismo empobrecedor

En una entrada reciente explicábamos cómo, frecuentemente las políticas intervencionistas, al desviar la producción del curso que habría seguido en un mercado libre impiden que cada factor se emplee de la manera más provechosa y consecuentemente restringen la producción y empobrecen al conjunto de la sociedad.

Estos días la actualidad política nos brinda un ejemplo clarísimo de intervencionismo empobrecedor. El gobierno español ha ofrecido ayudas a los fabricantes de automóviles a cambio de que éstos se comprometan a mantener sus plantillas. Otros países occidentales han propuesto medidas parecidas. El sector atraviesa una aguda crisis. Las ventas de vehículos han caído estrepitosamente y por tanto las empresas deben adaptar su producción y sus plantillas al nuevo escenario. En este contexto ¿Qué sentido tiene incentivar a esas empresas para que mantengan sus plantillas? Políticamente puede tener algún sentido, pero económicamente no tiene ninguno. Si antes las empresas para mantener su producción necesitaban una plantilla abundante, pongamos, por poner un ejemplo, 200.000 empleados, y ahora para una producción mucho menor podrían pasar, por ejemplo con 125.000, ¿qué sentido tiene ayudarles a mantener los 200.000? Mantener a 200.000 trabajadores para producir lo que podrían producir 125.000, equivale a pagar a 75.000 trabajadores para que no produzcan nada. Lógicamente así no prospera ningún país. A nadie le gustan los despidos, pero pagar para no producir nada es ruinoso e inútil. Por cada empleo mantenido merced al gasto público, los contribuyentes que han sufragado ese gasto proporcionan un empleo menos en otras empresas. Si se orientan los recursos hacia sectores en declive, no se conseguirá sino perpetuar la recesión. ¿Qué hubiera pasado si cuando empezó a desarrollarse la industria del automóvil los políticos se hubieran empeñado en salvar el empleo de los fabricantes de carros de tracción animal?

Ante estas políticas populistas, hay que reiterar una y otra vez que los factores productivos son siempre escasos, y que aquellos que se empleen para una industria se están dejando de emplear para otra industria alternativa, acaso más eficiente, productiva y enriquecedora. Para que el capital y el trabajo se orienten hacia aquellos sectores donde pueden ser más provechosos hay que dejar que las decisiones económicas prevalezcan sobre las políticas, es decir hay que liberalizar los mercados para que los agentes, sin interferencias políticas, encuentren los usos más rentables para su capital y para su trabajo. Sólo así se reajustará la estructura productiva y se maximizará la producción redundando en beneficio de toda la sociedad. Los empleos que se pierdan en una empresa, si el mercado laboral es suficientemente flexible, se pueden recuperar en otra más eficiente.

A nadie debe extrañarle, después de este ejemplo, que los países que más trabas ponen al libre proceder de los agentes económicos y que más políticas restrictivas de la producción implementan, sean también los más pobres.

La producción es fin; el empleo, únicamente el medio de conseguirla. (Henry Hazlitt)

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6 comentarios:

Egocrata dijo...

Oye, si estoy de acuerdo. En capitalismo, quien no hace dinero cierra, y punto. En España estoy totalmente de acuerdo; hay un estado de bienestar que protegerá a los que pierden.

En EUA, sin embargo...

snipfer dijo...

Efectivamente esto es así y no cabe mayor discusión.
El problema es que los hombres no estamos especialmente diseñados para comprender el funcionamiento de los sistemas complejos descentralizados. Al menos no intuitivamente.

Y si además toca apretarse el cinturón pues la gente tira para atrás, hasta el paleolítico, y empieza a hablar de inmoralidades del mercado y categorías chorras varias.

Anónimo dijo...

Egócrata, no sabía que pagar por mantener negocios ruinosos entra dentro de eso llamado "Estado del Bienestar". Pero lo del automóvil es pecata minuta comparado con la PAC: precios de intervención, cuotas de producción y sobre todo, ruina del Tercer Mundo que podían estar progresando al ser la agricultura más barata allí. Pero claro, la gente que les ponemos aranceles a sus productos y evitamos que se desarrollen no entran dentro del "protegerá a los que pierden".

¿Y si Francia hubiese aplicado los mismos criterios cuando Renault o Citroen se vinieron a España a producir porque nuestra mano de obra es más barata?

Nightcrawler dijo...

Completamente de acuerdo con el post, explicado con sencillez y por la senda abierta por Bastiat y Hazzlit.


Egocrata, precisamente eso que comentas provocará que en EE. UU. los despedidos sean recolocados en otros sectores antes que en países con un Estado "del bienestar" (¿?) hipertrofiado, como en Europa.

Ignotus dijo...

Estimado Nairu:

a ningún político le interesa la mejor forma de distribuir los recursos, sino en asignarlos él mismo. Sin duda muchos han comprendido tu planteamiento hace tiempo, pero la idea es tan sencilla y cierta como demoledora para sus intereses.

Si dejamos al mercado que haga la labor de los políticos, ¿a qué se dedicarán entonces ellos?

Saludos.

Anónimo dijo...

Mis propuestas LIBERALES:
- prohibir los impuestos, por el lado español, unilateralmente, al comercio efectuado con cualquier habitante del planeta, en todas sus facetas: de bienes, equipos, financieros y humanos. El comercio o trueque, que no son sino lo mismo, permite la división del trabajo, la especialización, y en resúmen, EL AUMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD POR UNIDAD DE PERSONA Y TIEMPO, motivo por el cual la clase media europea del S.XXI vive unos 70 años y con bienestar material, y no unos 25 o 3o como vivían no ya la "clase media" del siglo X, sino las clases altas o Nomenklaturas. En no impedir que el individuo, intrumento de la libertad mediante, AUMENTE LA PRODUCTIVIDAD DE SU ESFUERZO, descansa el avance material de toda la humanidad.
- suprimir, unilateralmente, cualquier barrera a la inmigración desde el exterior hacia España, concediendo la nacionalidad en cuanto se superase un exámen básico sobre conocimientos mínimos del idioma español.
- devolver la responsabilidad/libertad al ser humano, desmontando el Estado Tutor, dejando como únicos y suficientes “servicios públicos” la Justicia, Policía y Defensa, devolviendo el destino de sus vidas a sus legítimos depositarios: los individuos.
- con motivo de lo anterior, se reduciría la presión fiscal del 40% actual al 3% o 4%. Que la presión fiscal sea del 40% quiere decir que de cada 100 días que trabajas, sólo te quedas con el producto de 60, pues los otros 4o estás trabajando para el Estado, para la Neonobleza, para la Nomenklatura, para la Clase Privilegiada, en definitiva. No olvides que el político, investido de buenas intenciones (tú no), y de brillante sabiduría (tú no) ha de cuidarte como si fueras un niño, decirte cómo has de vivir, ofrecerte “kultura”, “edukar” a tus hijos, ser tu médico obligatorio, “informarte” con radio y tv estatales…
- permitir que en cada domicilio haya armas para defender la vida y propiedad de sus moradores. Al fin y al cabo, los malos siempre se hacen con ellas. No debe prohibirse a los honrados ni a las maltratadas que no puedan defenderse en su hogar. Y como defensa frente al Estado. Lo primero que hacen los protodictadores es desarmar a la población. Si los alemanes hubiesen dispuesto de esta libertad nunca hubieran padecido el nacional socialismo. De hecho el gran esfuerzo de los estados esclavistas del sur del EEUU consistió en negar a los negros la propiedad de armas. Por lo mismo lucha hoy el Ku Klux Klan. Si los indígenas americanos hubieran dispuesto de armas de fuego nunca se hubiera producido la conquista europea. Lo mismo con África. La amenaza de posible mutua destrucción, de que nadie está por encima de otro, es la mejor garantía para la paz y la seguridad colectiva e individual.Vis pacem para bellum.
- dividir en parcelas iguales a repartir entre todos los ciudadanos cada kilómetro cuadrado de tierra de “propiedad pública”. Lo que es de todos no es de nadie. Sólo se garantiza su beneficio para la comunidad en tanto alguien puede extraer de ella un beneficio particular.
- en el mismo sentido, privatizar hasta el último rincón del mar. Un dueño vigilaría que a nadie se le ocurriese vertir ni una gota de aceite o petróleo en su parcela, el propietario sería el primer interesado en proteger los pezqueñines mirando por su futuro y viabilidad económica siendo así los mejores ecologistas y obteniendo los mejores resultados medioambientales, al modo de las mariscadoras gallegas o los parcelistas de monterías de la Sierra Morena, que cuidan de sus parcelas y sus animales dejando que las que son del Estado ardan en verano. El dueño le sacaría beneficios materiales, en fín, se pondría en valor una enorme extensión de superficie planetaria que hoy día por no ser de nadie no hace sino echarse poco a poco a perder.
- prohibir la intervención del Estado en la economía: no hace sino tirar con pólvora ajena, apostar por proyectos menos rentables para la comunidad que los iniciados por los particulares, favorece el robo por parte de todo político, establece una sociedad chantajeada, amordazada, y clientelista mediante el uso de las subvenciones…
- fijar un Banco Central con la misma independencia que la de los jueces.
- prohibir al Estado el endeudamiento. Su endeudamiento encarece los préstamos a los más débiles, que somos los particulares.
- prohibir la devaluación de la moneda.
- impuestos, inflación y devaluación son las tres formas más refinadas que han encontrado los ladrones para desvalijar silenciosamente a los trabajadores de este planeta.
- eliminar inmediatamente los subsidios a la energía eólica y fotovoltaica. Aparte de que sólo se están enriqueciendo los amigos de los ministros, consejeros y presidentes nacional, autonómicos y provinciales, el hecho de que obliguen a consumir energía eólica o fotovoltaica quiere decir que es más cara que las otras, y por tanto consume más recursos medioambientales que las otras. Nos ha salido el tiro por la culata. Las energías alternativas acabarán sustituyendo a las otras, pero no cuando lo decidan dos o tres iluminados. Las leyes del comercio, que no son sino leyes de la naturaleza, de la realidad, no pueden cambiarse a fuerza de reales decretos, del mismo modo que no puede cambiarse la ley de la gravedad por orden ministerial. Ninguna revolución tecnológica ha nacido del Estado, sino de particulares en sus casas o sótanos buscando el beneficio propio (véase la máquina de vapor, la imprenta, la informática…). La intervención de 4 iluminados forzando a consumir electricidad eólica y fotovoltaica no está sino hipotecándonos, a largo plazo, a los más débiles, a los pobres, despilfarrando recursos medioambientales, e impidiendo el verdadero y sólido avance de esas tecnologías y libre consolidación en nuestro entorno.
- y algunas más, todas en la misma línea liberal, esto es, respetuosa con la realidad natural del ser humano.
- en definitiva, desencadenar las fuerzas productivas que viven dentro de cada persona, y que ahora están atenazadas por este omnipresente leviatán que es el Estado.
- no supresión, sino extensión de los PARAÍSOS FISCALES a todas las sociedades del planeta. La consecuencia de poner en marcha todo lo anterior se resume en el "paraíso fiscal". Que se jodan los políticos, especialmente los socialistas, los intervencionistas, los colectivistas. Si nos atacan por esto es porque vamos por buen camino, minando su poder.

Salud, comercio y propiedad, mucha propiedad, a nadar en la abundancia!. GLOBALIZACIÓN PARA TODOS, ESPECIALMENTE PARA LOS MÁS POBRES!!! Si los chinos la aplican y salen de la miseria, los demás también pueden vivir en la riqueza. Al fin y al cabo, comercio y propiedad son las dos instituciones que han permitido a Occidente vivir bien. Dejen a los pobres benefiarse de las mismas, no son inferiores racialmente, no están condenados a malvivir de las limosnas.- prohibir al Estado el endeudamiento. Su endeudamiento encarece los préstamos a los más débiles, que somos los particulares.